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CARTA DE LOS OBISPOS DOMINICANOS, CON MOTIVO DE LA FIESTA DE NUTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA 21 DE ENERO 2013

CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANOCarta Pastoral

MANTÉNGANSE FIRMES EN LA FE

(1Cor 16,13)

 El Maestro está ahí y te llama (Jn 11, 28)

I. Introducción

1. El 11 de octubre del 2012 se convirtió en un día memorable, porque ese día el Papa Benedicto XVI inauguró el Año de la fe, que había proclamado con la Carta Apostólica “Motu Proprio” Porta Fidei, y que concluirá con la fiesta solemne de Cristo Rey, el 24 de noviembre del 2013. El convocar un Año de la Fe, a propósito del 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II y los 20 años de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, es una hermosa oportunidad para hacer una gran movilización en todos los sectores de la Iglesia y de la sociedad, para que el amor de Cristo, que transforma, llegue a las familias y al corazón de muchos.

2. El comienzo de la Carta Apostólica del Papa Benedicto XVI es muy significativo y de una gran hondura espiritual: “«La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida”[1]. El objetivo y la finalidad de este Año es muy claro: “rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida”[2]; o lo que es lo mismo darnos la oportunidad para que tengamos una auténtica y renovada conversión, no sólo personal sino también pastoral[3].

3. Es bueno precisar, desde el primer momento, que cuando el Papa nos habla de la fe, no se trata de la fe humana, mediante la cual creemos y confiamos en algunas personas, porque sabemos que no nos van a fallar, como es la fe y confianza que tienen los niños en sus padres; tampoco se trata de la confianza del científico que verifica los resultados de su investigación; o la fe religiosa por la cual muchas personas tienen diferentes creencias. La fe de la que nos habla el Papa es la fe cristiana, que no es creer idea o doctrina, sino aceptar y seguir a la persona de Jesucristo, que nos dice muy a menudo “crean en mí” (Jn 14, 1). Es la fe que está más cerca de una actitud de búsqueda que de una seguridad total. Es hacer nuestra la actitud de Abrahán que confió en la promesa de Dios[4]. Es la fe que nos pone en contacto y nos compromete con la vida familiar, social, política, económica, cultural y religiosa. Es un estar dispuesto a renunciar a todo y romper con la seguridad del dinero, del prestigio y del poder[5].

4. Es la fe como combate contra lo que oprime y esclaviza; la fe que nos da razones para seguir amando y sirviendo a los demás; es la que cambia nuestros criterios de pensamientos y de acción y nos hace criaturas nuevas; es el estilo de vida que nos ayuda a superar el individualismo y el consumismo, para introducirnos en la comunidad que se llama la Iglesia.

5. Este año de la fe es una buena oportunidad para que todos los cristianos y los hombres y mujeres de buena voluntad, nos detengamos, reflexionemos y miremos el rumbo de nuestra vida y el de la sociedad, con sus luces y sombras, para que hagamos “una auténtica y renovada conversión al Señor”[6]; de modo que podamos “confesar la fe con plenitud y renovada convicción, con confianza y esperanza”[7] y así podamos movilizar la sociedad hacia nuevos valores de justicia, de convivencia fraterna y de desarrollo; y a la vez sacar a los hombres y mujeres del desierto y conducirlos a la fuente de la vida, y hacia la unión y amistad con el Hijo de Dios[8].

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